sábado, junio 09, 2007

FLIGHT OF THE LIVING DEAD (2007)

Un científico trastornado consigue introducir en un avión que se traslada de Los Angeles a París el cuerpo de una colega infectado con un virus que logra revivir a los muertos. Una tormenta en pleno vuelo con enormes turbulencias provoca que la caja que transporta el cadáver se abra y el virus comience a extenderse entre los pasajeros y la tripulación. Conocida originariamente como Plane Dead esta penosa película de serie Z ha recibido bastante atención (y aunque parezca improbable más de un halago) entre los fans del género de terror hasta el punto de que New Line se ha hecho con su distribución y, para empezar, ha decidido cambiar el título por Flight of the Living Dead. Estamos ante una exploitation que mezcla el subgénero de zombies con el género de catástrofes. Una especie de mezcla de Serpientes en un avión (2006) y Aeropuerto (1970). Los primeros 45 minutos -en los que se hace un repaso a los mequetrefes que ocupan el avión entre los que se encuentran un jugador de golf de fama internacional, dos parejas de estúpidos veinteañeros que van a hacer surfing a Biarritz y hasta una monja (¿?)- son absolutamente insoportables. Cuando los zombies empiezan a hacer de las suyas la cosa se anima un poco y el final tiene hasta cierta gracia (dentro de lo bochornoso que resulta el conjunto). Sufre de una paupérrima producción, un disparatado guión y una torpe dirección de Scott Thomas, realizador forjado en películas directamente estrenadas en vídeo/DVD (formato al que estaría condenado este bodrio sino fuera por el entusiasmo del fandom más recalcitrante). Recomendable sólo para seguidores de bizarradas toscas. 2/10