Remake de una conocida e interesante película de los setenta dirigida por Bob Clark, cineasta que por cierto, ha fallecido esta misma semana en un accidente de tráfico. La relevancia de aquella película se encuentra en que fue uno de los primeros slashers. En el actual estado del género, aquejado de una grave crisis creativa, era de esperar que tarde o temprano algún productor echara el ojo a esta historia en la que un grupo de chicas que viven en una residencia estudiantil son acosadas y asesinadas por un perturbado (y su hermana) que años antes había acabado con la vida de su madre y la del amante de esta. La película es un entretenimiento menor con la única intención de llenar las salas en las fiestas navideñas a base de un puñado de sustos y un grupo de actrices semiadolescentes, lo que al parecer consiguió. Por lo demás habría que destacar la excelente fotografía de Robert McLachlan, haciendo uso de la parafernalia lumínica navideña de una forma exagerada y excéntrica bastante acertada. Es la segunda película de Glen Morgan tras Willard (2003) y supuso la despedida de la gran orquestadora, y compositora, Shirley Walker que falleció poco después de terminar este (estupendo) trabajo. 4/10sábado, abril 07, 2007
BLACK CHRISTMAS (2006)
Remake de una conocida e interesante película de los setenta dirigida por Bob Clark, cineasta que por cierto, ha fallecido esta misma semana en un accidente de tráfico. La relevancia de aquella película se encuentra en que fue uno de los primeros slashers. En el actual estado del género, aquejado de una grave crisis creativa, era de esperar que tarde o temprano algún productor echara el ojo a esta historia en la que un grupo de chicas que viven en una residencia estudiantil son acosadas y asesinadas por un perturbado (y su hermana) que años antes había acabado con la vida de su madre y la del amante de esta. La película es un entretenimiento menor con la única intención de llenar las salas en las fiestas navideñas a base de un puñado de sustos y un grupo de actrices semiadolescentes, lo que al parecer consiguió. Por lo demás habría que destacar la excelente fotografía de Robert McLachlan, haciendo uso de la parafernalia lumínica navideña de una forma exagerada y excéntrica bastante acertada. Es la segunda película de Glen Morgan tras Willard (2003) y supuso la despedida de la gran orquestadora, y compositora, Shirley Walker que falleció poco después de terminar este (estupendo) trabajo. 4/10



