sábado, diciembre 23, 2006

Junebug (2005)

Madeleine es una marchante que viaja a Carolina para conseguir el contrato en exclusiva de un pintor secreto. De paso sufre una crisis de identidad al alternar con la familia de su recién estrenado marido. Esta es una de esas películas que no te esperas. Hay en ella un sentido del lugar y un humanismo sin par en el cine actual. Parece una de las obras maestras de Jean Renoir o John Ford. Para empezar no estamos ante un coyuntural fetiche indie. En Junebug la puesta en escena sobrepasa el brillante trabajo actoral -Amy Adams- o la banda sonora de los Yo la tengo. La precisión de los encuadres, el trabajo de cámara -esos bodegones que puntean el relato-, el tiempo del montaje, contribuyen a dar al filme una profundidad antropológica. Pero es en el guión dónde esta la clave. Por encima del retrato de grupo el escritor ha respetado la belleza de cada personaje. No se trata de una historia más de personaje urbano en tierra de paletos. Aquí hay espacio para todos. El padre y sus serena sabiduría, la madre atacada y a la vez querida, la oveja negra con un corazón roto. Y esa mujer niña que espera la maternidad como quien espera un regalo, el bichito del título y al final la esperanza contra el nihilismo. 10/10 (por fhbarral)