sábado, noviembre 26, 2005

Infiel (Unfaithful, 2002)

Tempestad en Manhattan, Constance (Diane Lane) cae al suelo. Un joven (Olivier Martinez) le invita a subir a su apartamento a curarse las heridas. De regreso a casa su marido –Richard Gere- le pide las señas del buen samaritano para enviarle una botella de vino “barato”. Adrian Lyne es un director de estilo definido. Infiel no es su mejor película pero es un filme sólido, una delicia estética. El director británico sólo rueda con los mejores compositores. La partitura de Kaczmarec eleva al espectador por encima del thriller. Las melodías al piano del compositor polaco acompañan la pasión de una Constance que lucha contra sus deseos poseída de melancolía. Diane Lane interpreta con maestría a esa madre atractiva. La fotografía del habitual Peter Biziou aisla al personaje en la marea humana de la urbe, en los vagones del metro. Su soledad se traslada a los objetos, las lámparas y muebles del matrimonio, los libros viejos en el apartamento del amante. Infiel es un melodrama escrito por el veterano Alvin Sargent y el emergente William Broyles jr. basándose en un guión original de Claude Chabrol. La historia pierde la unidad cuando la acción se centra en el marido. Quizás porque Constance es un carácter redondo, un protagonista necesario que no debería escamotearse. Cine grande con problemas de estructura. 7/10 (Por fhbarral)

Virgen a los 40 (The 40 Year Old Virgin, 2005)

Andy (Steve Carrell) -un cuarentón infantiloide- comete el error de reconocer ante sus compañeros de trabajo que no ha mojado. Éstos le darán un cursillo acelerado de ligue que le traerá por la calle de la amargura hasta que conoce a Trish (Catherine Keener) una candidata firme a solucionar su problemilla. Los resúmenes del año de la taquilla USA suelen distinguir entre las películas que han recaudado más de cien millones de dólares y el resto. A veces películas muy locales con poca proyección en el mercado exterior. La comedia dirigida por Judd Apatow y protagonizada por Steve Carrell ha sido un éxito de esos que los estudios se complacen en exhibir al final del ejercicio. Es una cinta barata, sin estrellas. Ni siquiera los habituales cameos de los Stiller y Wilson de turno. Quizás por eso ha funcionado. La ausencia de caras conocidas ha contribuído a ahuyentar la sensación de lo ya visto. Pero la realidad es otra. Cómo suele ser habitual en la última comedia americana hay demasiadas canciones, una puesta en escena pobre y efectista y una caída de ritmo a la mitad de metraje -cuando se acaban los buenos chistes- más profunda que la sima de las Maldivas. A su favor el carisma de Steve Carrell -un clon de Stiller menos cargante- y los gags verbales, algunos de antología. "¿Qué hicisteis este fin de semana?" -pregunta Andy a uno de sus compañeros de trabajo- "Fuímos a Tijuana a ver a una mujer que follaba con un caballo. ¿Y sabes qué, Andy? Era una mujer y follaba con un caballo". 5/10 (Por fhbarral)

Kung fu-sion (Kung fu Hustle, 2004)

Stephen Chow es un actor-director popular en China conocido internacionalmente a partir de Shaolin Soccer (2001), película que recaudó cincuenta millones de dólares en Hong-Kong cuya versión mutilada -veinte minutos cortados- fue explotada por Miramax. En el caso del estreno español de su último film también podemos hablar de mutilación. Columbia ha doblado la película con uno de esas bandas de diálogo "cachondas" que pusieran de moda Florentino Fernández y sus secuaces en la serie Austin Powers. Quién haya visto la película en su versión española -la única estrenada en cine- han tenido que aguantar un batiburrillo pretendidamente gracioso de dialectos patrios. Los personajes hablan en gallego, catalán, andaluz,... ¡Qué cachondos! Una verdadera pena. La película es una gozada -vista en cantonés-. Una comedia de artes marciales rodada con buen gusto. Chow recupera el sentido del humor y lo acompaña de la tecnología. Las coreografías vistas en Tigre y Dragón (2000) o La Casa de las Dagas Voladoras (2004) ganan aquí al ser despojadas de trascendencia. Chow demuestra un talento nato para el slapstick -antológica la escena de los cuchillos- y la inventiva visual no cesa. Me aplauden las pelotas. 8/10. (Por fhbarral)

Llamada perdida (Chakushin ari, 2003)

Audition (1999), Visitor Q (2001), Ichi the killer (2001) son películas notables, gracias a las cuales Takashi Miike es un director cada vez más conocido en España. Como otros directores orientales su género es el terror aunque también rueda interesantes filmes de samurais o yakuza. Llamada perdida no es de lo mejor de este discípulo de Imamura amante del bizarro. Se trata de una película deudora del éxito de The ring (1998), cinta que ha hecho del horror japonés un fenómeno mundial. Como aquella la película de Miike se ha estrenado en todo el mundo, en cines o diréctamente en vídeo. Y la internacionalidad del producto se nota. Se intenta borrar de la producción el localismo. No hay referencias a la cultura japonesa. La caracterización, el diseño de producción remiten a ninguna parte. Es una de esas películas que pueden manofacturarse igual en Tokio que en Amsterdam. Sin embargo otras virtudes compensan la neutralidad del producto. Sorprende la profesionalidad del director. Su capacidad de aguantar la historia hasta el final. A diferencia de sus desmayados homólogos norteamericanos que sólo se dejan la piel en proyectos personales y desprecian el cine de encargo, Miike apechuga y construye un clímax en vez de una serie de golpes de efecto. Llamada perdida resulta muy superior a la lamentable La maldición (2005) de Wes Craven ya comentada en este blog. 5/10 (Por fhbarral)

miércoles, noviembre 09, 2005

Marebito (2004)

Tras rodar en Estados Unidos El grito (2004), remake hollywoodense de su película Ju-on (2003), el director japonés Takashi Shimizu volvió a su país para realizar esta Marebito en poco más de una semana. Masuoka (Shinya Tsukamoto) es un cámara obsesionado con grabar todo lo que le rodea. En una ocasión registra el suicidio de una persona en el metro de Tokyo. Fascinado por la imagen del hombre clavándose un cuchillo en un ojo decide investigar qué le llevó a cometer tal acto. En el metro descubrirá un submundo en el que encontrará a una mujer que le cambiará la vida. Podría esperarse que Marebito fuera una cinta precipitada pero sorprende que se trata de una película de terror más que aceptable con un argumento estupendo y la notable interpretación de los dos, casi únicos, interpretes. La mayoría de las secuencias están rodadas en vídeo, las que graba el protagonista, lo que provoca una sensación de realidad que acentúa la inquietud del espectador. La película puede ser vista como un interesante filme de horror pero sería injusto no reconocer que estamos ante un brillante análisis de la locura de una persona. 7/10

Torrente 3: El protector (2005)

Santiago Segura recupera al infame José Luis Torrente después de cuatro años y lo hace sin aportar ni un solo gramo de inventiva. En esta ocasión el abominable policía será designado para proteger a una eurodiputada, de visita en Madrid para asistir a una cumbre, defensora del medio ambiente. Poco o nada se puede decir de este bodrio aunque sorprende que tras el montruoso éxito de las dos primeras entregas Segura nos ofrezca un producto visualmente tan pobre, efectos especiales mediocres, persecuciones cutres más propias de una serie de televisión que de una película que apuesta sobre seguro. Por otro lado la repetición literal de los chistes de las otras partes indica que, posiblemente, Segura esté bastante cansado del personaje y que sólo continue explotándolo por cuestiones económicas. Por lo demás, desfile de individuos populares gracias a programas basura de la televisión, futbolistas, y hasta Oliver Stone dilapidando el poco prestigio que le queda. Vergonzosa partitura de Roque Baños que debería dedicarse a otro tipo de filmes en los que se le permita desarrollar su evidente talento. 0/10

Match Point (2005)

Mucha expectación despertaba la última película de Woody Allen tras ser calificada por más de uno como su mejor película en veinte años, lo que no es ciertamente difícil. Por una vez Allen se aparta de la comedia rancia que nos suele ofrecer regularmente y se adentra en el terreno del drama con tintes, la segunda hora de metraje, de thriller a la Hitchcock. Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers) es un antiguo tenista profesional que consigue trabajo como profesor de tenis en un exclusivo club de Londres. Allí tendrá como alumno a Tom Hewett (Matthew Goode), un joven acaudalado, con el que entablará una amistad. En una función de ópera conocerá a la familia de Tom y poco después comenzará una relación con la hermana aunque se sentirá atraido por la joven novia de su amigo (Scarlett Johansson) lo que desencadenará en una serie de sucesos impredecibles. La primera parte de la película es bochornosa, una serie de citas literarias de obscena evidencia, unos cuantos tópicos sobre el arribismo y el ascenso social, un par de secuencias de sexo rodadas con una torpeza pueril, y los típicos diálogos huecos de Allen. Destaca sobre todo la aparición de Scarlett Johansson, en una secuencia que supuestamente pretende presentar a una fascinante joven y que, gracias a la pericia del director, queda reducida a una risible escena en la que la anodina actriz nos muestra sus artes de calientabraguetas. La segunda parte es, al menos, más entretenida aunque los personajes están tan mal construidos que el giro del argumento es completamente incoherente. Por lo menos la interpretación de Rhys-Meyer está bastante por encima de esta vaciedad. En conclusión estamos ante un mediocre filme que sólo interesará a los que siguen creyendo que Allen es uno de los grandes cineastas de todos los tiempos, si es que queda alguno. 3/10

Anatomía (Anatomie, 2000)

Paula Henning (Franka Potente) es una joven estudiante de medicina que, gracias a su brillante expediente, consigue una beca para seguir un curso de anatomía en la exclusiva escuela Heidelberg. En el viaje en tren que le lleva a su nuevo centro de estudios conoce a un joven enfermo del corazón que se dirige a Heidelberg a ser diagnosticado. Poco después de comenzar las clases Paula encontrará el cadáver del joven en la mesa de disección y empezará a sospechar que ha sido asesinado. Ridícula muestra de terror hecha en Alemania en el que se acumulan los clichés y los despropósitos. La primera media hora es una sucesión de chanzas sexuales muy aburridas y el resto de la cinta es un pobre remedo de producciones americanas con sustos infantiles, conspiraciones grotescas y sociedades secretas irrisorias. El director, Stefan Ruzowitzky, no destaca precisamente por su talento visual y los actores no tienen margen para demostrar nada. Larga, pesada y mezquina. 2/10

Crash (2004)

El reputado guionista Paul Haggis, ganador de un Oscar por Million Dollar Baby (2004) y con experiencia en la televisión con famosas series como Treinta y tantos (1987-1991), dirige su primer largometraje en el que muestra la vida de una serie de personas que viven en Los Ángeles y que se cruzan por una serie de acontecimientos fortuitos. Crash, el título hace referencia a un accidente de coche con el que se inicia el filme, es un ejemplo más de ese tipo de películas, quizás habría que empezar a considerarlo como un subgénero, en el que con un tono normalmente dramático se expone la existencia de un grupo de personajes en un entorno urbano y en el que no se descarta una cierta crítica social. En este caso Haggis se decanta por analizar los conflictos raciales en una ciudad como Los Ángeles. Así aparecen varios personajes afroamericano (dos hermanos, uno delincuente y otro policía, una pareja de clase alta), una empleada de hogar y un cerrajero hispanos, un inmigrante iraní, o un policía blanco y racista. La película está bien construida aunque se parece demasiado a otros filmes de este estilo como (1999) o Magnolia (1999) lo que la hace algo previsible. Algunas historias tienen más interés que otra, el papel de Sandra Bullock es demasiado superficial, por ejemplo. Está bien interpretada destacando sobre todo la intervención de Matt Dillon. Afortunadamente Haggis no cae en el sentimentalismo en ningún momento. Uno de los puntos a favor de esta película es el score de ese grandísimo músico que es Mark Isham que firma una de las mejores partituras de los últimos años. 8/10

El jardinero fiel (The Constant Gardener, 2005)

Justin Quayle (Ralph Fiennes) es un héroe típico en el universo de John le Carré: funcionario, de mediana edad, con esposa bella y probablemente infiel, metido en una conspiración que le viene grande. Kenia es el escenario dónde tiene lugar la aventura. Nadie es inocente, nadie culpable. Hay traición y mucho dolor inútil, temas que siempre han obsesionado al escritor ex-espía. Meirelles y Caine -guionistas- empiezan la película por la mitad de la historia. El flash-back que sigue describe la historia de amor de Justin y su esposa Tessa (Rachel Weisz). La música de Alberto Iglesias refuerza el romance. Tessa es una mujer entregada a la causa de África. Para ella el fin justifica los medios. A Justin le fascina la generosidad de su mujer, no es consciente del peligro. El gran logro del director Fernando Meirelles es conseguir una puesta en escena unitaria. No hay diferencias estilísticas entre los dos ejes de la película. El ritmo observacional -la cámara ve pero no mira- cubre las escenas intimistas y las secuencias de acción. Una candidata segura a los oscars 2005. 7/10 (Por fhbarral)

domingo, noviembre 06, 2005

A Bittersweet Life (Dalkomhan insaeng, 2005)

Sun-woo (Lee Byung-hu) es un matón de un lujoso hotel que se encarga de limpiar los trapos sucios de su jefe. Este deposita completamente en él su confianza hasta el punto de que cuando tiene que abandonar la ciudad durante tres días le encarga vigilar a su novia ya que sospecha que la chica le es infiel con un joven amigo y, en el caso de que se confirme la relación, asesinar a ambos. Sun-woo descubrirá in fraganti a los dos amantes pero no cumplirá la orden de su jefe lo que desencadenará en una espiral de violencia sin precedentes. Tras el filme de terror Dos hermanas (2002) el coreano Kim Ji-woon firma esta portentosa cinta que, sin duda, se situa entre las mejores películas de los últimos tiempos. La película se estructura en dos partes diferenciadas: la primera en la que se muestra la vida de un matón "que nunca se ha enamorado" y que encuentra en la joven amante de su jefe una escapatoria platónica a su vacía existencia. Cuando decide no matarles comienza la segunda parte del filme en el que asistimos a un brutal relato de violencia y venganza indescriptible. A Bittersweet Life está rodada con una maestría sorprendente, con un estilo elegante, contundente y de una belleza que deja huella (desde El fuego de la venganza (2004) no asistíamos a una realización tan brillante). La interpretación de Lee Byung-hu es completamente apabullante. El guión es ejemplar (no sobra ni una sola secuencia y el final con ese sorprendente apunte onírico es muy hermoso) y la música es una auténtica lección de lo que debe ser una banda sonora. Sencillamente una obra maestra. Imprescindible. 10/10

Mujeres enamoradas (Women in Love, 1969)

Fue el primer éxito internacional del hoy olvidado niño terrible del cine británico Ken Russell. Glenda Jackson ganó un óscar por su papel de Gudrun en una película que reunía los talentos de Billy Williams -fotografía-, George Delerue -música-, Michael Bradsell -montaje- y Larry Kramer -guión-. La película es brillante. Russell sabe componer. Hay un par de secuencias antológicas: una pelea de los dos amigos desnudos y la muerte de los jóvenes esposos en un pantano. La historia -tomada de la novela de D.H.Lawrence- se desarrolla entre vestidos anacrónicos y diálogos cargados de ironía. La banda sonora apoya el ritmo abrupto de la narración. Como ejemplo el director finaliza una discusión de los amantes cuando un barrido sigue a un ciclista y, sin solución de continuidad, rompiendo el diálogo, Alan Bates dice: "mira, un ciclista". Es un película estilizada. El zoom sustituye a los travelling y grúas. La cámara al hombro irrumpe en las escenas de amor. Una buena entrada en el universo Russell. 8/10. (Por fhbarral)

sábado, noviembre 05, 2005

La vida secreta de las palabras (2005)

Dirigida por Isabel Coixet, con reparto internacional -Tim Robbins como Josef, Sarah Polley como Hanna-, esta producción española hablada en inglés trata la relación entre dos personajes de pasado doloroso que coinciden en un lugar aislado, una plataforma petrolífera. Ella es enfermera, él un trabajador herido en un accidente. Es interesante la apuesta de la Coixet por una película cuyo centro es la palabra. Dos grandes actores validan la apuesta. Sin embargo una película es algo más y ahí llega el bochorno. La directora también trabaja de primera operadora. Hay planos con halo, otros con pelos. Una serie de deficiencias imperdonables en una película apoyada por la división independiente de FOX, Focus Features. 4/10 (Por fhbarral)

El gran golpe (After the Sunset, 2004)

Después de dirigir Dragon rojo (2002) Brett Rattner vuelve a firmar una película del género que parece que más le interesa, una película de acción en clave de comedia como ya hiciera en las dos mediocres entregas de Hora punta (1998 y 2001). El gran golpe comienza con el robo de un diamante (uno de los tres diamantes de Napoleón) por parte de Max y Lola (Pierce Brosnan y Salma Hayek, respectivamente) en medio de un partido de baloncesto en Los Ángeles. Meses después la pareja vive felizmente retirada en las paradisíacas Bahamas. El agente del F.B.I. Stan Lloyd (Woody Harrelson) sospecha que tras esa idílica fachada Max pretende robar el último de los diamantes del emperador francés que será exhibido en una exposición en un crucero que atraca en las islas esos días. Estamos ante una película muy menor en el que poco o nada destaca. El argumento es razonablemente entretenido pero está lleno de los tópicos de películas de robos. Las interpretaciones son correctas, y tiene algunos momentos divertidos como la ambigüedad de la relación entre Brosnan y Harrelson aunque este último roza la desfachatez en varios momentos. La factura técnica es ciertamente impecable (fotografía de Dante Spinotti, música de Lalo Schifrin...) pero no deja de ser un entretenimiento insustancial y prescindible. 4/10

Siete espadachines (Seven Swords, 2005)

Esta superproducción china fue la elegida para abrir el Festival de Venecia en su edición de 2005. Es una adaptación de la obra "Los siete espadachines de Tianshan" de Liang Yusheng que ya fue llevada a la pantalla por Akira Kurosawa en 1954 en la popular Los siete samurais. En este caso el director es Tsui Hark, uno de los grandes cineastas chinos de los últimos tiempos y ya acostumbrado a bregar con películas de grandes presupuestos y mayores aspiraciones (la trilogía Érase una vez en China [1991, 1992, 1993] sería un ejemplo válido de esto) e incluso con alguna incursión en el cine americano de la mano del inefable Jean Claude Van Damme. Siete espadachines se desarrolla en el siglo XVII en una China en la que están prohibidas las artes marciales. En una pequeña aldea un grupo de espadachines se reunirá para enfrentarse a Viento de Fuego, un tirano que domina el territorio de manera sanguinaria. Uno de los pocos peros que se puede poner a este brillante filme es la duración desmedida, ya que dos horas y media se nos antoja excesivo. Por lo demás la película destaca en las secuencias de acción, rodadas de manera magistral como suele norma en el cine de Hark y el ritmo no decae en ningún momento. Las interpretaciones son más que correctas y el personaje de Viento de Fuego está muy bien construido así como su ejército que tiene una estética cyberpunk y usa un armamento insólito. La fotografía reproduce el vigor épico del relato. Desafortunadamente una producción de estas características hubiera requerido de un score orquestal y no el uso de empobrecedores sintetizadores. En cualquier caso se trata de una de las mejores películas del año. 8/10

11:14 Destino fatal (11:14, 2003)

Opera prima del realizador norteamericano Greg Marcks con la presencia, no sólo actuando sino también en la producción, de la ganadora de dos Oscars Hilary Swank. 11:14 hace referencia a la hora en la que una serie de personajes convergen en una calle de un pueblo llamado Middleton. La promoción de la película, por lo menos en España, parece indicar que se trata de un filme de terror, o al menos, un thriller. En realidad se trata de una suerte de comedia negra sin demasiada gracia y con un interés, siendo benévolos, limitado. Se estructura a través del punto de vista de cada uno de los personajes que van dando sentido a la historia. El problema es que el argumento es bastante cretino y los personajes no son más que un grupo de lerdos sin ningún atractivo. Al final acaba aburriendo, gracias, por otro lado, a la impericia del director. El score de Clint Mansell es uno más de los desatinos de esta irrelevante cinta. 3/10

martes, noviembre 01, 2005

Serenity (2005)

Joss Whedon, conocido en España por ser el creador de las series Angel y Buffy, la cazavampiros, es el director y guionista de esta Serenity que tiene su origen en la serie Firefly que se emitió en 2002 en Estados Unidos y que fue eliminada de la parrilla de la Fox después de tan sólo 7 episodios. Pese a esto Whedon se las arregló para conseguir financiar un largometraje, lo que provocó la expectación y el alborozo entre los fans de la serie. La película comparte los mismos personajes que la serie, véase un grupo de pequeños delincuentes que se gana la vida con pequeñas fechorías en su nave de transporte Serenity, en un mundo futuro en el que la humanidad se ha expandido a otras galaxias y en el que no faltan los peligros. En esta ocasión recala en la nave una joven que parece esconder un secreto de gran importancia ya que pronto comenzarán a ser perseguidos por miembros de la Alianza Universal. En líneas generales Serenity es una entretenida cinta de ciencia ficción en el más puro estilo de las space operas, es decir ciencia ficción de aventuras sin complicaciones especulativas de ningún tipo. Ciertamente esta película no pasará a los anales del género pero al menos ofrece dos horas de diversión, con secuencias de acción bastante bien resueltas (aunque los efectos especiales no son los mejores), personajes interesantes como Mal Reynolds, interpretado acertadamente por Nathan Fillion, y diálogos notables. Lo peor es que la historia que se cuenta es demasiado simple, falta de ambición, y nada original. Además el personaje del villano, encarnado por el actor inglés Chiwetel Ejiofor, no tiene el más mínimo carisma lo que perjudica al conjunto. 5/10