Esta superproducción china fue la elegida para abrir el Festival de Venecia en su edición de 2005. Es una adaptación de la obra "Los siete espadachines de Tianshan" de Liang Yusheng que ya fue llevada a la pantalla por Akira Kurosawa en 1954 en la popular Los siete samurais. En este caso el director es Tsui Hark, uno de los grandes cineastas chinos de los últimos tiempos y ya acostumbrado a bregar con películas de grandes presupuestos y mayores aspiraciones (la trilogía Érase una vez en China [1991, 1992, 1993] sería un ejemplo válido de esto) e incluso con alguna incursión en el cine americano de la mano del inefable Jean Claude Van Damme. Siete espadachines se desarrolla en el siglo XVII en una China en la que están prohibidas las artes marciales. En una pequeña aldea un grupo de espadachines se reunirá para enfrentarse a Viento de Fuego, un tirano que domina el territorio de manera sanguinaria. Uno de los pocos peros que se puede poner a este brillante filme es la duración desmedida, ya que dos horas y media se nos antoja excesivo. Por lo demás la película destaca en las secuencias de acción, rodadas de manera magistral como suele norma en el cine de Hark y el ritmo no decae en ningún momento. Las interpretaciones son más que correctas y el personaje de Viento de Fuego está muy bien construido así como su ejército que tiene una estética cyberpunk y usa un armamento insólito. La fotografía reproduce el vigor épico del relato. Desafortunadamente una producción de estas características hubiera requerido de un score orquestal y no el uso de empobrecedores sintetizadores. En cualquier caso se trata de una de las mejores películas del año. 8/10sábado, noviembre 05, 2005
Siete espadachines (Seven Swords, 2005)
Esta superproducción china fue la elegida para abrir el Festival de Venecia en su edición de 2005. Es una adaptación de la obra "Los siete espadachines de Tianshan" de Liang Yusheng que ya fue llevada a la pantalla por Akira Kurosawa en 1954 en la popular Los siete samurais. En este caso el director es Tsui Hark, uno de los grandes cineastas chinos de los últimos tiempos y ya acostumbrado a bregar con películas de grandes presupuestos y mayores aspiraciones (la trilogía Érase una vez en China [1991, 1992, 1993] sería un ejemplo válido de esto) e incluso con alguna incursión en el cine americano de la mano del inefable Jean Claude Van Damme. Siete espadachines se desarrolla en el siglo XVII en una China en la que están prohibidas las artes marciales. En una pequeña aldea un grupo de espadachines se reunirá para enfrentarse a Viento de Fuego, un tirano que domina el territorio de manera sanguinaria. Uno de los pocos peros que se puede poner a este brillante filme es la duración desmedida, ya que dos horas y media se nos antoja excesivo. Por lo demás la película destaca en las secuencias de acción, rodadas de manera magistral como suele norma en el cine de Hark y el ritmo no decae en ningún momento. Las interpretaciones son más que correctas y el personaje de Viento de Fuego está muy bien construido así como su ejército que tiene una estética cyberpunk y usa un armamento insólito. La fotografía reproduce el vigor épico del relato. Desafortunadamente una producción de estas características hubiera requerido de un score orquestal y no el uso de empobrecedores sintetizadores. En cualquier caso se trata de una de las mejores películas del año. 8/10



