Stephen Chow es un actor-director popular en China conocido internacionalmente a partir de Shaolin Soccer (2001), película que recaudó cincuenta millones de dólares en Hong-Kong cuya versión mutilada -veinte minutos cortados- fue explotada por Miramax. En el caso del estreno español de su último film también podemos hablar de mutilación. Columbia ha doblado la película con uno de esas bandas de diálogo "cachondas" que pusieran de moda Florentino Fernández y sus secuaces en la serie Austin Powers. Quién haya visto la película en su versión española -la única estrenada en cine- han tenido que aguantar un batiburrillo pretendidamente gracioso de dialectos patrios. Los personajes hablan en gallego, catalán, andaluz,... ¡Qué cachondos! Una verdadera pena. La película es una gozada -vista en cantonés-. Una comedia de artes marciales rodada con buen gusto. Chow recupera el sentido del humor y lo acompaña de la tecnología. Las coreografías vistas en Tigre y Dragón (2000) o La Casa de las Dagas Voladoras (2004) ganan aquí al ser despojadas de trascendencia. Chow demuestra un talento nato para el slapstick -antológica la escena de los cuchillos- y la inventiva visual no cesa. Me aplauden las pelotas. 8/10. (Por fhbarral)sábado, noviembre 26, 2005
Kung fu-sion (Kung fu Hustle, 2004)
Stephen Chow es un actor-director popular en China conocido internacionalmente a partir de Shaolin Soccer (2001), película que recaudó cincuenta millones de dólares en Hong-Kong cuya versión mutilada -veinte minutos cortados- fue explotada por Miramax. En el caso del estreno español de su último film también podemos hablar de mutilación. Columbia ha doblado la película con uno de esas bandas de diálogo "cachondas" que pusieran de moda Florentino Fernández y sus secuaces en la serie Austin Powers. Quién haya visto la película en su versión española -la única estrenada en cine- han tenido que aguantar un batiburrillo pretendidamente gracioso de dialectos patrios. Los personajes hablan en gallego, catalán, andaluz,... ¡Qué cachondos! Una verdadera pena. La película es una gozada -vista en cantonés-. Una comedia de artes marciales rodada con buen gusto. Chow recupera el sentido del humor y lo acompaña de la tecnología. Las coreografías vistas en Tigre y Dragón (2000) o La Casa de las Dagas Voladoras (2004) ganan aquí al ser despojadas de trascendencia. Chow demuestra un talento nato para el slapstick -antológica la escena de los cuchillos- y la inventiva visual no cesa. Me aplauden las pelotas. 8/10. (Por fhbarral)



